“De esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado”
Pablo de Tarso, Apóstol, profeta Mensajero a la Edad de Éfeso, su jurisdicción, su cobertura.
Romanos 15:20-21
Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán.
3 La clave que me dio el Señor, por la cual pude determinar el mensajero para cada edad, es una clave muy Escritural. En efecto, se podría decir que es la clave principal de la Biblia. Es la revelación de que Dios nunca cambia y que Sus modos también son tan inmutables como El mismo. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8
He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. Eclesiastés 3:14 y 15
4 Aquí está, un Dios inmutable con modos inmutables. Lo que El hizo en el PRINCIPIO, tendrá que continuar haciéndolo hasta que haya sido hecho por ULTIMA vez. Eso nunca cambiará. Aplique Ud. eso a las Edades de la Iglesia. El tipo de hombre que Dios escogió para la primera edad, y como fue que Dios se manifestó en el ministerio de aquel hombre, ese sería el ejemplo para las demás edades. Lo que Dios hizo en la primera edad es lo que quiere hacer en todas las demás edades.
5 Sabemos exactamente por medio de la Palabra que fue registrada por el Espíritu Santo, cómo fue fundada la primera, o sea la Iglesia original, y cómo se manifestó Dios en ella. La Palabra no puede cambiar, ni ser cambiada porque la Palabra es Dios.
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. San Juan 1:1
6 Cambiar una sola palabra, como lo hizo Eva, trae pecado y muerte como dice la misma Biblia:
Capítulo #3 La Edad De Éfeso
32 Pablo fundó la iglesia en Éfeso como a mediados del primer siglo. Esto nos permite fijar la fecha del comienzo de la Edad de la Iglesia de Éfeso: cerca del año 53 d.C.
33 Su manera de ministrar estableció el ejemplo al cual todo mensajero futuro habría de aspirar; y en verdad establece el patrón para todo verdadero ministro de Dios, aunque no tuviera tal elevación en el orden profético como Pablo. El ministerio de Pablo se podría calificar en tres partes.
Capítulo #3 La Edad De Éfeso
1.- Absolutamente Fiel a la palabra (Romanos 15:20-21 / gal. 1:8-9/2:11-14/ 1 Cor. 14:36-37/ Gal 1:1/ 2:3-5).
2.- Ministerio con el poder del Espiritu, desarrolado en palabra escrita y hablada (1 Cor. 2: 1-5/ Hchs. 14: 8-10/ 20: 9-12/28:7-9/ 2 Cor. 12:12 ).
3.-Fruto evidente de su ministerio dado por Dios( 2 Cor. 12:11/ 1 Cor. 9:2/ 2 Cor. 11:2).
8 Porque aunque me gloríe algo más todavía de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzaré;
9 para que no parezca como que os quiero amedrentar por cartas.
10 Porque a la verdad, dicen, las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable.
11 Esto tenga en cuenta tal persona, que así como somos en la palabra por cartas, estando ausentes, lo seremos también en hechos, estando presentes.
12 Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.
13 Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, para llegar también hasta vosotros.
14 Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo.
15 No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla;
16 y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.
17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor;
18 porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.
2 Corintios 10:8-18
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