Adolecentes. Problemas, situaciones, consejos, Jovenes.
1.- PREGUNTA 390 COD.¿en qué logros deberíamos permitir participar a nuestros hijos de edad preadolescente?
¿En qué actividades deberían anticipar, participar nuestros hijos de edad preadolescente?
¿cómo deberíamos proceder en cuanto a ayudarlos a elegir a sus compañeros?
2.- REBECA BRANHAM.....VAMOS ACONSEJARLA... ELLA NESECITA UNA AMIGA..... NOSOTROS TE AMAMOS...
3.- LA JOVEN QUE SE DESCARRIO DE JOVEN Y TUVO UN BEBE DE OTRO JOVEN, Y DESPUES SE CASO CON ALGUIEN QUE NO AMABA, Y ADEMAS TENIA UN ESPIRITU DE SORDERA, PERO DIOS RESTAURO TODO CUANDO CONFESO.
1.- PREGUNTA 390 COD.
¿en qué logros deberíamos permitir participar a nuestros hijos de edad preadolescente?
¿En qué actividades deberían anticipar, participar nuestros hijos de edad preadolescente?
¿cómo deberíamos proceder en cuanto a ayudarlos a elegir a sus compañeros?
72 Ud. ha…Mi anciana madre sureña solía decir: “El pelo arrancado del lomo del perro es bueno para la mordida”. Y eso se aplica de esta manera también.
390. Hermano Branham, ¿en qué logros deberíamos permitir participar a nuestros hijos de edad preadolescente? (Discúlpenme, es…) ¿En qué actividades deberían anticipar, participar nuestros hijos de edad preadolescente? También, ¿cómo deberíamos proceder en cuanto a ayudarlos a elegir a sus compañeros?
73 Manténgalos con compañeros Cristianos todo el tiempo que a Ud. le sea posible. Manténgalos con…Si es una muchacha, manténganla con muchachas Cristianas; muchachos Cristianos, viceversa. Si ella tiene la edad suficiente para andar de novia con un muchacho, vea que ella se quede con el tipo correcto de muchacho. Desaliéntela de cualquier muchacho si no es así, o a un muchacho de una muchacha. Si ella anda de novia con un incrédulo, traten de alentarla a andar de novia con un creyente, y viceversa. Hagan su hogar agradable. Hagan de su hogar un lugar donde su hija o hijo no se avergüence de traer a sus compañeros delante de su padre y madre, y a sus casas; y hagan el hogar tan feliz que ellos estén contentos en sus hogares para quedarse allí.
Ooooh, hermanos, aquí hay siete seguidas. No me tardaré sino unos minutos más.
64-0830E - Preguntas Y Respuestas #4
Rev. William Marrion Branham
2.-REBECA, ELLA ES NUESTRA HIJA, VAMOS ACONSEJARLA, ELLA NESECITA UNA AMIGA..... NOSOTROS TE AMAMOS...
Para todas las jóvenes que están pasando por esto...
117 Acabo de pasar la experiencia con mi Rebeca. ¿Ven? Solamente la encomendé a Dios. Cuando ella llegó a ser una “adolescente”, y ella salía con una muchacha cuando fuimos allá la primera vez, iba--iba a la casa de una muchacha para tomar lecciones de música...Y esa muchacha...Un día fui ahí, y esa muchacha estaba sentada en el piano tocando “rock and roll”. Pues, ¡eso fue demasiado para mí! Así que le dije a ella que ya no fuera allí. ¿Ven? Y entonces ella me dijo: “Bien, es el único lugar que tengo para ir a aprender música”. (Uds. saben cómo se ponen las adolescentes.)
118 Y yo dije... Cada hijo tiene que pasar por eso. Prácticamente cada uno pasa por esa edad. Uds. pasaron; yo pasé. Y tenemos que pensar con sus pensamientos.
119 Así que, unos pocos días después de que su madre la había reprendido por algo, y ella le habló con insolencia. Ahora, esa no es Rebeca en lo absoluto. Salió y cerró la puerta con fuerza, y casi derribó las cosas de la pared, y se fue a la escuela.
120 Ahora, al parecer, yo debería de haberme quitado mi cinto y haberla seguido allá afuera en el patio, y haberla traído de regreso marcada con el cinto. ¿Ven? Pero yo pensé: “Espera un momento, yo tengo que pensar con pensamientos de dieciocho años de edad”. ¿Ven? “Ahora”, le dije, “mamá, yo sé que...” Meda, ella empezó a llorar. Le dije: “Yo sé que tú has hecho todo lo que puedes hacer; yo hice todo lo que yo puedo hacer. Ahora, si está fuera del alcance de nuestras manos, nosotros tenemos que tomar el siguiente paso”.
121 Como una señora dulcemente escribió el otro día (está aquí en una de estas preguntas), decía: “Hermano Branham, Ud. no es el Mesías, ¿verdad?”
Yo dije: “No, señora”.
Ella dijo: “Nosotros creemos que es nuestro pastor, pero Ud. siempre nos apunta al Gran Pastor”.
Yo dije: “Correcto; correcto”. ¿Ven?
122 Yo dije: “Mira, cariño, tienes que escucharme. Es difícil para ti hacer esto; yo soy tu esposo. Pero la gente viene de todas las naciones y de los alrededores sólo por unas pocas palabras de consejo. Ahora, si tú...Yo hablé con ella el otro día, y ella me dejó ahí parado”.
123 Ahora, Becky nunca me hizo eso a mí. ¿Ven? Y cuando su madre le dijo algo al respecto, ella cerró la puerta con fuerza y dijo: “¿Esperas tú que yo esté sentada aquí y sea como una flor pintada en la pared toda mi vida?” Y ¡pum! Ella cerró la puerta con fuerza y se fue. Ese era el diablo.
124 Yo recuerdo, los primeros dos años de su vida ella lloraba. Íbamos a un restaurante a comer; y yo la paseaba en la calle mientras Meda comía, y luego ella la paseaba mientras yo comía. Sólo lloraba y lloraba. Y un día allá en Canadá, lloró toda la noche, y yo no podía descansar ni hacer nada; yo estando allí...Ahora. Y Algo me dijo: “Es el diablo perturbando tu ministerio”.
125 Yo dije: “Dame esa niña”. Dije: “Satanás, en el Nombre de Jesucristo, quita tus manos de ella”. Ella paró en esos momentos y nunca más lloró. Ella es la hija más tranquila que yo tengo. Desde esa misma hora eso se fue. Ud. tiene que obtener eso... ¡Ud. tiene que tener eso en Ud., antes de que pueda hacerlo!
Y entonces cuando ella--y entonces, eso--ella empezó eso. Y yo hablé con Meda como por una hora. Le dije: “Meda, déjala sola”.
“¿Yo? ¡Esa es mi hija!”
126 Le dije: “¿No es mía también?” Muy bien. Le dije: “Si ella se estuviera muriendo esta mañana, tuvieras que encomendarla a Dios para su destino eterno. ¿Por qué no la encomendamos a Dios ahora para su viaje terrenal?”
Y ella dijo: “Bueno, ¡esa es mi hija!”
Yo le dije: “Es mía también”.
Le dije: “Ahora, puedes quitar tus...”
“¿Que yo no le diga nada a ella?”
127 Yo le dije: “Yo nunca dije eso. Vamos a dejar de regañarla, solamente aconsejarla. Ella necesita una amiga, y tú eres la que debe de ser su amiga, tú y yo. Nosotros somos sus padres”.
128 Estos muchachos de hoy necesitan un amigo. Si ellos tuvieran una madre y un padre que se quedaran en la casa y los cuidara, en lugar de salir aquí a las cantinas yendo de aquí para allá toda la noche y cosas así, no tendríamos--no tendríamos delincuencia juvenil. ¿Ven?
129 Ellos se apartaron de la Biblia; todos iban a la iglesia y hacían juegos de bunco y cosas como esas y... ¿Ven? Uds. están tratando de pulirse como los dominios de Satanás allá en Hollywood. Uds. nunca pudieran traer Hollywood a la iglesia, tienen que--quiero decir meter la iglesia a Hollywood, tienen que traer a Hollywood al terreno de Uds. ¿Ven? No ir a sus dominios, dejen que ellos vengan aquí. Nosotros tenemos algo de lo cual ellos no saben nada.
130 Así que allí nos arrodillamos y la encomendamos a Dios. Yo dije: “Yo sé que ella tiene dieciocho años de edad--los cumplirá en unos días, y ella--y una muchacha a su edad pensará acerca de novios, y nosotros la hemos mantenido aquí”. Dije: “Yo--yo no he querido verla casarse. Yo quiero ponerla aquí en la oficina, para que haga el trabajo. Yo quiero verla llena con el Espíritu Santo y--y--y que viva de esa manera”.
Y ella...Pues, todos queríamos eso. Ella dijo: “Pues, no podemos hacer eso”. Dijo: “Ella no escuchará eso”.
131 Yo dije: “¡Espera un momento! Hemos hecho todo lo que pudimos, ahora ponla en las manos de Dios, encomiéndala”. Y dije: “Entonces cuando ella haga algo, di: ‘Becky, amor, tu madre no quiere que hagas eso, pero yo soy tu amiga; permaneceré a tu lado’. ¿Ven? Que ella sepa que tú la amas. Ella va a encontrar a alguien que la ame, y pudiera ser la mujer incorrecta”. ¿Ven? Yo dije: “Se tú la mujer que la ame”. Dije: “Cariño, eso suena algo crudo, pero la gente viene de todas partes, y pone citas para entrevistas personales, y cosas”. Dije: “Soy tan común; somos comunes el uno para el otro, porque somos esposo y esposa, pero nunca dejemos que eso suceda. Tú debes de recordar, ¡esto es en el Nombre del Señor!”
Así que ella dijo: “Muy bien”.
Nos arrodillamos y la encomendamos a Dios. Dijimos que quitaríamos nuestras manos de ella.
Esa tarde ella entró; ella dijo: “Bueno, ¡me imagino que todavía estás diciendo que no voy a ir allá!”
132 Meda dijo: “No, yo nunca dije nada al respecto”. Dijo: “Tú sabes, tu madre no quiere que hagas eso; y tú sabes que eso casi mató a tu papá cuando él te escuchó allá tocando esa música ‘boogie woogie’, o lo que haya sido, con esa muchacha”. Dijo: “Ahora, él no quiere que tú hagas eso, y nosotros no queremos que tú hagas eso, Becky, pero lo acabamos de encomendar al Señor. Quiero que sepas que te amamos. Cualquier cosa que tú hagas, nosotros todavía te amamos”.
Ella gritó, dijo: “¡Yo voy a ir de todas maneras!”
Le dijo: “Muy bien, cariño”. Y se fue. Dijo: “Muy bien, voy a tener la cena lista para cuando tú regreses”. ¡Ella nunca fue! No, ella nunca fue desde entonces. ¿Ven?
133 No mucho tiempo después de eso, ella conoció a George; George es un Cristiano. Eso--eso arregló el asunto.
64-0823 (v) Preguntas Y Respuestas
Rev. William Marrion Branham
LA JOVENCITA DE 20 AÑOS, SORDA, QUE SE CASO Y TENIA UN HIJO DE OTRO JOVEN A LOS 14 AÑOS, CONFESO, FUE PERDONADA, SANADA Y BAUTIZADA CON EL ESPIRITU SANTO
71 Le dije: “Hermana, lo único que sé es que eso es todo lo que vi. Se me ha ido. No puedo decir nada sino lo que Él me dice que diga. Ningún profeta verdadero puede hablar alguna vez sin que primero Dios lo ponga allí. Si él lo hace, será una falla y no estará correcto. Así que solamente traerá desgracia. Vea, yo sólo hablo lo que Dios dice que hable. No importa si fuera mi propia madre, yo únicamente puedo decir lo que Él dijo que dijera”.
72 Y mirando de nuevo a la dama, empecé a orar por esta otra dama. Y en ese momento ella se acercó, (la dama), una jovencita muy bonita, y tenía cabello oscuro bajando hasta sus hombros. Y yo dije: “Buenas noches”.
Ella dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “Venga y párese junto a ella”. Dije: “Allí está exactamente”.
Ella dijo: “¿Qué tengo que hacer, señor?” ¿Estoy sana?”
Y ella dijo: “Buenas noches”.
Y yo la tomé de la mano, bueno, parecía extraño. Había una vibración viniendo de una sordera. Yo dije: “¿Me oye?” Dijo: “Sí, señor.”
Dije: “Pues, Ud... Es una sordera...”
Ella dijo: “Yo soy sorda de un oído”.
Dije: “Yo sabía que era un espíritu de sordera. No podía decir cuánto”.
Y ella dijo: “Sí, señor, yo he estado sorda de mi oído por muchos años”.
Y dije: “¿Cree Ud. que Jesús le sanará si yo se lo pido?”
Ella dijo: “Lo creo con todo mi corazón”. Y era una muchachita de aspecto muy piadoso. Una jovencita como de veinte años, creo yo... Incliné mi cabeza para orar por ella, y cuando lo hice, me levanté y tomé su mano. La vibración no se detenía. Como que se movía por lo que estaba sucediendo, porque se siente como cuando algo lo jala a uno así. Cuando uno está bajo la unción, uno sencillamente puede percibirlo. Se siente por todos lados. Venía como que algo lo estaba jalando de esa manera.
74 Y ahora, en esta noche yo estoy abriéndoles mi corazón porque estoy cansado debido al viaje, y quería más o menos compartir con Uds. las experiencias de los servicios para que vean. Y entonces si esas cosas no son verdad, bueno, salgan del servicio y digan que el Hermano Branham es un profeta falso. ¿Ven? Y si es verdad, entonces glorifiquen a Jesucristo por Su gracia y Su bondad.
75 Y entonces empecé a orar nuevamente por la muchacha, y eso no se iba de ella. Bueno, lo sabía al tocarlo con mi mano.
76 El paciente pone su mano derecha sobre ella. Y es un discernimiento de algún tipo. Amigos cristianos, yo no sé. No puedo decir. Todo lo que sé, es que puedo decir que está ahí. Uds. pueden verlo en mi mano. Ella se hincha bastante, y Uds. pueden notarlo, esas cositas blancas corren por toda mi mano, sólo se paralizan en mi corazón, al grado que casi no puedo mover mis manos. Y eso es el efecto de una enfermedad causada por un germen en la persona. Nunca falla en detectarlas. Y yo sé cuando está allí. Sé cuando se va, pero no puedo hacer que se vaya. La fe suya en Dios tiene que hacerlo. Yo mismo no puedo hacerlo. Es la fe suya.
77 Y entonces miré a la muchacha y dije: “¡Qué extraño! Y le pedí a Jesús otra vez que la sanara, pero eso se mantenía ahí. Bueno, yo dije: “Algo anda mal. Eso no se va”. Y dije... La miré así, y al mirarla ella era, oh, probablemente era como de cinco pies, dos o tres pulgadas de alta, y vi que la muchacha se fue a través de la plataforma. Así es como se fue, se fue directamente a través de la plataforma. Y vi a la muchachita, de catorce años parada allí. Ella tenía trenzas largas que le colgaban en la espalda, con pequeñas cintas de cuadros. Yo dije: “Cuando Ud. tenía como catorce años, Ud. usaba trenzas largas, ¿no es cierto?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
78 Y vi a esa muchacha tomar el camino equivocado, y ahí comenzó eso. Y yo empecé a decirle lo que vi. Dije: “Cuando Ud. tenía catorce años de edad Ud. tomó el camino equivocado, y tuvo un bebé de un hombre antes de casarse con él”.
79 Ahora, recuerden amigos, si Uds. tienen pecado pendiente, confiésenlo antes de venir aquí si no quieren que el público sepa de eso, porque Eso ciertamente declarará todo. Entonces la muchacha comenzó a llorar y dijo: “Eso es correcto”. Y dije: “Ud. se casó con un hombre que no amaba”.
Ella dijo: “Eso es cierto”.
Dije: “Ud. lo dejó”.
“Eso es cierto.” Dije: “Luego Ud. se unió a una secta religiosa, y ellos la hicieron casarse con otro hombre”. “Eso es cierto”.
Dije: “Y Ud. no lo amaba y lo dejó”.
“Eso es cierto”.
Dije: “Ud. está casada con otro hombre”.
“Así es”. Y en ese momento, yo dije: “Ud. era cristiana una vez y se fue atrás y se descarrió de Dios”.
“Eso es cierto.”
80 Y ella se tambaleó como si se fuera a desmayar y caerse al piso. Y cuando lo hizo, gritó, y Dios la perdonó; le volvió la audición y ella recibió el bautismo del Espíritu Santo, parada allí en la plataforma de esa manera, todo de una sola vez.
81 Y yo me di la vuelta. Y al hacerlo, vi a esa muchacha paralítica sentada en esa silla tan claro como estoy mirando a este caballero sentado aquí, levantarse de la silla, sólo que ella estaba vestida diferente de como estaba aquí sentada, y pareció como que se fue caminando por el pasillo, moviendo las manos de esa manera y diciendo: “Gracias a Dios, gracias a Dios”. Y yo la observé hasta que se desvaneció.
82 Me volteé y dije: “Hermana querida...” Oh, amigos, Uds. no... Uds. nunca sabrán cómo se siente uno al saber... Cuando uno sabe en dónde está parado, no hay... No hay nada... Todos los demonios del tormento no pueden detenerlo entonces. No, señor. Yo he visto cuando los doctores se paran en la cama y dicen: “Él no puede entrar. Eso es fanatismo. Bueno, nosotros no podemos dejarlo entrar aquí”.
83 Yo dije: “¿Puede Ud. hacerse a un lado y observar por unos momentos al paciente?” ¡Vaya!, ellos los observan perfectamente normales en unos cuantos momentos. Nunca ha fallado. Dios es mi juez.
84 Y miré a la muchachita y dije: “Hermana, Jesucristo el Hijo de Dios, ha oído sus oraciones y le ha sanado. Póngase de pie”. Y esa muchacha no había caminado desde que tenía ocho años de edad. Y se levantó de esa silla de ruedas y se paró allí. Hermano Richey, Ud. estaba parado allí. Ella se fue por todo el edificio, glorificando a Dios. Ellos hicieron a un lado la silla de ruedas. La gloria de Dios se movió por todos lados en el edificio, y la gente comenzó a levantarse y a tirar las muletas, bastones, y a caminar.
85 ¿Qué es? Eso no sana a la gente, el decirle lo que está mal con Ud. Pero esto es lo que hace, amigos: Nos hace percibir al Dios sobrenatural obrando en medio nuestro. Exactamente.
86 Y lo que yo creo... Yo sé que es Dios. Pero lo que pienso, amigos, es que es una repetición de los días apostólicos. Porque si... Ahora, no traten de clasificarlo de fanatismo, hipnotismo, espiritismo, o cualquier otra cosa; como lo hace mucha gente. Ellos quieren sacar eso. Pero, ¿no se paró el apóstol Pablo allí predicando una vez y dijo: “Yo percibo que tienes fe para ser sanado; ponte de pie que Jesucristo...” Pero por supuesto, satanás va a ponerle alguna clase de nombre. Ahora, nosotros sabemos eso.
El Ministerio Explicado
11 de Julio de 1950 Minneapolis, Minnesota, E.U.A
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